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Cada palo que aguante su vela

«Los éxitos son siempre cosa de dos o más» Ángel Cámara creador de PiensaPiensa

Una de las maneras de ayudar a que una relación personal o profesional funcione es tener claro tus responsabilidades. Además es importante que cumplas siempre con tus compromisos. Por último, igual de importante es no asumir las responsabilidades que no te corresponden.

 

¿Sientes que acabas haciendo cosas que no son tuyas?; ¿tienes la sensación de que la gente a tu alrededor no cumple con lo acordado?; ¿te cuesta cumplir con tus compromisos?; ¿tienes demasiadas tareas pendientes?; ¿tu jefe o pareja deja en tus manos demasiados asuntos?

 

Si has contestado “sí” a una o varias de estas preguntas posiblemente te vendrá bien observar estas 3 reglas:

 

Regla nº1: dedica tiempo a aclarar tus responsabilidades. Lo primero al empezar en un nuevo trabajo es dedicar una sesión con tu jefe a aclarar qué exactamente se espera de ti. Algunas personas no están acostumbradas a que sus empleados les pidan explícitamente un listado por escrito de todo lo que deben hacer en su puesto. No pasa nada, si ese listado no existe aún. Puedes ser tú el que tome la iniciativa y, una vez que hayas tenido esa primera sesión con tu jefe, escribas un documento resumen de lo acordado. Esto causará una buena impresión en la otra parte y hará que comiences con fuerza en tu nuevo puesto.

Consejo: nunca es tarde para realizar este documento. Aunque lleves tiempo en tu puesto actual, si ves que las cosas no están claras merece la pena que redactes tu lista de responsabilidades y pidas cita a tu jefe para comentarlo.

En el ámbito personal nos suele dar aún más reparo aclarar nuestras responsabilidades. Por eso es habitual ver a parejas discutir repetidamente sobre quién debería haber hecho esto o aquello. ¿De verdad quieres seguir así? – Toma la iniciativa y ponlo por escrito. Es posible que al principio le sorprenda, pero después te estarán agradecidos eternamente.

 

Regla nº2: cumple siempre con tus compromisos. La mejor manera de generar confianza en la otra parte es hacer lo que prometemos. A veces nos convertimos en verdaderos expertos en buscar excusas para no cumplir con lo acordado. Esto no es sostenible. Cualquier relación personal o laboral en la que una parte no cumpla está abocada al fracaso. Si tus circunstancias cambian y te va a ser difícil cumplir con tus compromisos debes sentarte de nuevo con la otra parte y buscar una solución que te permita cumplir tu palabra. Las personas, en general, comprenden que puedan ocurrir cambios que nos obliguen a renegociar nuestros compromisos, lo que difícilmente entienden y perdonan es que no avisemos y fallemos cuando llega la hora de la verdad.

Consejo: dedica tiempo a revisar tus acuerdos con terceros y asegúrate de que siguen siendo asumibles para ti. Si no, comunícalo inmediatamente. Tu credibilidad y bienestar están en juego.

 

Regla nº3: no asumas responsabilidades que no te corresponden. Si lo haces, estarás enviando un mensaje a la otra parte de que aceptas y estás dispuesto a compensar su falta de compromiso.

Esta es en mi experiencia personal la regla más difícil de manejar para muchas personas. Asumen como un fracaso personal el que un miembro de su equipo, o su pareja, o su jefe no cumplan con su parte y se sienten en la obligación de asumir las responsabilidades del otro.

Así es habitual ver a jefes que acaban haciendo parte del trabajo de sus subordinados; empleados que toman decisiones y responsabilidades que no les corresponden; parejas en las que una parte asume tareas asignadas al otro; padres realizando tareas que les corresponden a los hijos; hijos que toman decisiones sobre la salud y la economía de sus padres cuando van cumpliendo años, etc. Todo este “desorden” genera en el mejor de los casos mucha ineficiencia y desgaste en las relaciones. Y en el peor de los casos frustraciones y rupturas definitivas.

 

Consejo: cuando alguien no cumpla lo acordado pídele explícitamente lo que necesitas de él/ella. A veces las personas necesitan saber que tenemos claro lo que necesitamos y no vamos  a pasar por alto su falta de compromiso. Si aún así no cumplen, ha llegado la hora de empezar a pensar en cómo salir de esa relación, ó en cómo modificarla, para que siga siendo aceptable y satisfactoria para ti.

 

Toda relación lleva asociado un determinado orden entre sus miembros, que por lo general se traduce en distintos niveles de responsabilidad. Generalmente a mayor responsabilidad, mayor peso soportado por esa persona. Las combinaciones son infinitas, pero cuanto más claro esté desde el principio cómo será el reparto, y más coherentes seamos con su cumplimiento, mejores resultados obtendremos en nuestras relaciones personales y laborales.

 

Si te cuesta aclarar responsabilidades, cumplir con tu parte, ó hacer que el otro cumpla con la suya, ponte en contacto conmigo y te ayudaré a dar los primeros pasos.

 

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